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Hubo
un momento en que recordé fugazmente, lo que un día alguien
me dijo en una secreta reunión en las afueras de la ciudad: "el
silencio atrae las palabras".-
¡Sí!... recuerdo aquel silencio, donde la tensión
del tiempo se calma y se encuentran en el espacio para que toda la tumultuosa
vida que llevamos, vuelva a tener sentido.-
Hoy me encuentro encerrado en un silencio pleno, que ni la risa puede
alterarla.- Forma parte de alguna de esas palabras que necesitamos oír,
junto a una mirada.
Esa palabra que necesitamos para llegar a un diálogo secreto, profundo,
íntimo.-
Siempre hay un momento de calma que se concentra en el espacio, y todo
ese silencio que se reúne en torno a las cosas, está allí
para calmar el corazón humano.
Allí entonces encontramos la realidad.-
Una realidad en la cual el miedo va desapareciendo frente al pensamiento
de la muerte, de que es mejor que la muerte llegue, pero cómo
.
Y nuevamente comienza a aparecer el siniestro miedo.-
Te quieres aferrar a la vida
y antes de volverte loco, tu cabeza
da vueltas sin saber que dirección tomar, y de pronto
siento
la presencia de algo que las vendas sobre mis ojos no me permiten ver,
algo como un movimiento de ropas y el olor a humo de un cigarrillo.-
Pero el silencio continúa
. es ese silencio atroz, maldito,
que no se quiere despegar de ti.-
Me resulta imposible querer hablarle al silencio porque nadie, nadie me
va a contestar.-
Maldigo una vez más ese silencio.-
Nuevamente trato de escuchar algo, pero
escuchar qué
.
Algo, así sea el vuelo de una solitaria mosca.-
Pero no
. el tiempo infinito, desconcertante pasa y pasa confundiéndome
entreverando todas las ideas.-
Y aparece nuevamente la idea de la muerte como algo natural perdiéndose
el sentido trágico que me acompaña ese día, sea de
mañana, tarde o noche
. No lo se.-
De pronto
escucho que una puerta se abre
.
Son voces desconocidas que salen desde otra pieza, y están discutiendo
por algo
y hablan de una muerte
pero de quién están
hablando si no es de mi propia muerte.. y el temor vuelve, y pienso..
como será
en que momento
dónde dejarán
mi cuerpo.-
Nuevamente la puerta se cierra
y retorna el silencio para trasladarme
a un punto en el que morir no tiene ya importancia.-
Trato de calmarme, pero los pensamientos no me dejan y todo se convierte
en un calvario donde el negarse a hablar es prolongar ese dolor.-
Entonces, quizás
tal vez
una chispa de esperanza surgen
de las palabras para salvarnos o salvar a otros compañeros.-
El silencio continúa y llega ese momento en que quedo reducido
a la nada.-
En ese momento es fácil quebrarse, no se puede más, mi cuerpo
lleno de dolor y en continua tensión se afloja
y me abandono
a las preguntas que no tardarán en llegar.-
Por cada herida de mi cuerpo fluye el dolor, recuerdos, traición,
bronca, odio.-
He llegado a un punto sin retorno, donde todo te abandona, mis brazos
se aflojan, no hay lágrimas
el silencio se ha roto y el camino
que ahora toma ese silencio, es otro.-
Nadie habló
. Solo el silencio preguntó.-
Hasta las miradas de aquellos que ya están cansados de hacer preguntas
en busca de supuestas de historias, guardan silencio.-
Las palabras simplemente salen y todo se convierte en un desierto de inacción
perdiéndose su significado y sirviendo solo para mantener una apariencia
en la que más vale callar.-
Pero alguien sabe que esto es imposible, que se ha intentado todo y seguimos
igual, sin escuchar y sin ser escuchado.-
Entonces me doy cuenta que estoy dentro de otro silencio, es un silencio
diferente, el silencio de la mirada, aunque el silencio sea ambiguo, pues
no creo que exista en los idiomas, una palabra capaz de traducir al mismo
tiempo la complejidad del silencio, y aún así, es solo el
silencio el que puede expresarse a sí mismo.-
Las imágenes salen, se bastan a sí mismas aunque las palabras
no digan nada, no aporten nada, y sin embargo
se establece un diálogo
profundo donde el silencio se transforma en una cuestión de respeto,
pero también todo ese silencio puede transformarse en un sentimiento
de desprecio, aunque esa mirada que recibo pueda transformarse en una
mirada de esperanza.-
Entonces sí, el silencio, ese silencio puede llegar para presentar
un testimonio del que llora o grita, como queriendo decir "yo soy
la víctima"
. y callo,,, callo para que otro piense y
pueda comprenderme y que al mirarme a los ojos pueda traspasarlos hasta
lo más profundo.-
La pesadilla ha pasado, ya todo ha terminado.-
Me arrastran tras un severo castigo corporal en el cual solo deseo una
muerte rápida.-
Cuando vuelvo en sí, estoy desorientado, trato de ubicarme y poner
toda la atención de lo que esta sucediendo.-
Aparentemente me encuentro dentro de algún camión,
.
Pero
.no estoy solo, presiento el acompañamiento de otras
personas sentadas a mi costado.-
El ruido del motor me esta diciendo que me llevan a otro destino, o a
la muerte.-
Continúo con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda.-
El camión se mueve continuamente transformando todo en un misterio,
sin tener noción de que hora es, donde estoy, si es de día
o de noche y
. silencio, nadie habla.-
Pienso, estaré dentro de un rato
. muerto, o lo estoy ya y
esto es el infierno ¿
Una parada, luego otra y otra más, el viaje se hace interminable,
al menos eso creo.-
En la última parada, escucho voces extrañas fuera del camión
y alguien menciona un lugar
. sí
..recuerdo haberlo escuchado
.
entonces
voy camino al pueblo fantasma
un pueblo en medio
del desierto
un pueblo donde nadie sabe que existe, donde nadie,
según dicen, salió con vida
. entonces
. ese es
mi destino.-
El camión se detiene, nos bajan de camión a empujones y
me sacan las vendas de los ojos.-
Estoy en pleno desierto y no soy es único, somos muchos, veinte
treinta
sesenta.-
Miro sorprendido en la lejanía a tres árboles secos.-
El tiempo que allí pasé no se lo deseo ni al peor enemigo.-
El tiempo pasó, y aquello fue quedando en el pasado, pero siempre
bajo la daga del miedo aunque esté hoy con vida y libre.-
Recorro el mismo camino de antaño, pero sin vendas en los ojos.-
Quise volver a ese lugar de tanto dolor, a ese lugar tan siniestro, quise
enfrentarme a aquellas páginas oscuras de mi vida para no tener
más miedo al silencio, al desprecio.-
Quise enfrentarme a los recuerdos y sacarlos definitivamente dentro de
mí.-
Me veo andando bajo los rayos mortales del sol, que golpean casi perpendicular
en esa zona seca y estéril del desierto, en ese desierto donde
solo habitan el polvo y el viento.-
En el largo tiempo que pasé en ese encierro extraño, solitario,
abandonado por Dios y los hombres, allí donde el infierno de Dante
es un bálsamo, me enteré que en ese lugar, una vez existió
un poblado que era el más importante de toda la región,
pero cuando intentaba obtener más información, nadie sabia
más nada, y aún hoy cuando pregunté nuevamente, nadie
me pudo dar información exacta del sitio en ese extenso, caliente
y desnudo desierto.-
Alejado de cualquier signo de vida, por varios kilómetros a la
redonda, parecen verse las fantasmales figuras humanas, piltrafas que
querían irse, escapar enfrentándose a ese mar de arena caliente
y cielo abierto, quedando atrapados, seco hasta los huesos, en ese lugar
tan silencioso y desconocido.-
Hoy es un pueblo fantasma.-
Me siento sobre un madero enterrado en la arena.-
Presiento que en ese pueblo, barrido por el calor perpetuo del día
y gélida temperatura de la noche, alguien vive
alguien del
pasado
único sobreviviente diría yo, que quedó
custodiando el lugar.-
No quiso irse, no quiere dejar el sitio de los recuerdos y una fuerza
extraña lo retiene.-
Me parece verlo recorrer diariamente los pasillos, escuchar ruidos de
rejas que se cierran y acariciar aquellas paredes donde una vez fue recluido
por la fuerza, junto a otros muchos centenares de compañeros, amigos,
familiares que pasaron por ese lugar secretamente.-
Me acerco cautelosamente a un único portón de chapa y rejas,
casi derruido por el tiempo, como si ya estuviera cansado de tanto soportar
el viento, la arena, la soledad.-
Cuanto tiempo hace que ya nadie pasa bajo sus brazos finos de hierros
verticales, ahora sin candados ni cerrojos.-
Solo él se levanta a modo de guardia, esquelético sin otro
apoyo que las tres duras vigas de madera que le impiden caer.-
No se abre, solo lo miro y penetro en lo que queda del patio donde diariamente
hacia ejercicios físicos para mantener mi cuerpo y mi mente en
condiciones frente a esa cruel prisión grotesca e inhumana.
Ahora no existen alambrados que señalen el perímetro de
la cárcel.-
Una sola construcción con paredes de adobe , y restos de lo que
una vez fue un techo, se mantiene como refugio de fantasmas, única
estirpe que quedaron en el lugar.-
Penetro observando cada ladrillo, cada rincón, como queriendo entablar
una conversación con cada ser humano que pasó por allí
Alfredo
Juan Pablo
Nerón
el "loco" Jiménez
y tantos otros.-
Formándome imágenes voy penetrando en un improvisado museo
que condensa la historia triste del lugar, de los horrores que hemos pasado
y que por gracia del destino que me alargó la vida, puedo contar
algo de lo que allí pasó.-
Veo las paredes que lindan con el desierto estéril, que reúnen
infinitas figuras recortadas que hablan de sueños, ilusiones, libertades.-
Dentro de esas paredes muchos enloquecieron y también muchos murieron
en medio de la nada absoluta.-
Para sobrevivir, se inventaban historias, se creaban cuentos, sueños
con quimeras imposibles
todo era válido para no sucumbir
a la violencia de los carceleros.-
Allí aparecen, casi borradas, fechas, nombres tallados sobre las
paredes a punta de clavos.-
Nombres, algunos desconocidos, que quisieron perdurar en el tiempo.-
A través de una abertura miro escondido en la arena, unos hierros
retorcidos, mudo teatro de lo que una vez fue una rueda.-
Salgo
. Me enfrento a una plaza en cuyo centro permanecen aún
de pie, los tres troncos ahora secos, que una vez sirvieron para aligerar
el alma de aquellos seres infelices que de allí colgaron.-
Pero uno de ellos es diferente, parece ser el cuerpo tallado de una persona,
seguramente algún artista que pasó por el lugar logró
arrancarle todo el dolor junto a un rostro de grandes ojos y boca abierta
gritando libertad.-
Algo me dice que el escultor anónimo dejó sus huellas visibles
antes de emprender el destino incierto.-
La sombra que arroja una viga del techo, me lleva a recordar las sombras
de personas humilladas, arrodilladas, sufriendo variadas torturas.-
Paredes que formaron oscuras piezas carcelarias y que ahora las marcas
borradas, son apenas graffiti escritos a punta de clavos.-
Sigo recorriendo el lugar
un solitario cartel solo dice: "Peligro,
no pasar".-
Pienso que quizás fueron los espíritus que quieren descansar
sin que nadie les moleste y quieren amedrentar a todo aquel que quiera
penetrar en el misterio, mientras la prisión sigue siendo devorada
por el desierto, como queriendo ocultar el "aquí estoy yo".-
Inconscientemente saco un cigarrillo de mi chaqueta, lo enciendo, trago
el humo y cierro los ojos intentando atrapar imágenes agazapadas
aún en mi memoria.-
Arremeto contra las historias de compañeros, con historias que
me tocaron vivir, con historias de prisioneros tratados y encerrados como
bestias entre estos hoy destartalados muros de adobe.-
Las imágenes ciegan mis ojos, donde el hambre, el frío de
las noches, las torturas desgarrantes de cuerpo y alma se encuentran solitarias
en esa soledad del desierto.-
Nadie arremete, todos callan para que no se siga recordando decenas y
decenas de historias parecidas y que quieren salir a contarlas con fuerza
y en libertad para que nunca más vuelvan.-
Allí están las historias calladas, encerradas, nadie las
escuchan, nadie las vienen a rescatarlas.-
Siento como si ese guardián desconocido me susurrase diciendo:
"no quiero irme, no quiero dejar este lugar hostil, porque si lo
hago
la historia de este lúgubre lugar desaparece, y entonces
sí, quién contará sus historias, quién dirá
de ese tiempo en que éramos arrojados al más inclemente
de los destinos"
"mi lugar esta aquí, entre estos
viejos muros, entre estos corredores rodeados de desierto, custodiando
la memoria de mis compañeros, esperando la llegada de alguien,
de algún viajero perdido que pase y hable conmigo".-
La tarde comienza a caer sobre el desierto.-
La débil luz solar comienza a dibujar extraños perfiles
sobre el polvoriento suelo.-
Camino hacia el portón en medio del silencio y soledad.-
Giro y doy la última mirada.-
Parece cruzarse con la del guardia, e inconscientemente levanto el brazo
a modo de saludo.-
Cuando ya me he alejado lo suficiente, giro la cabeza y parece ver la
figura de un hombre que va desapareciendo, penetrando en la noche oscura.-
Enciendo el motor de la camioneta, doy vuelta y retorno llevándome
sin miedo, sin temor la triste historia de este desierto pueblo fantasma
donde pasé años de mi vida.-
Aún hoy, por las noches me pregunto
¿habré soñado?
RESEÑA
/ BIOGRAFÍA / CURRICULUM
Docente
Jubilado - Miembro Liga Marítima Uruguaya-Miembro Sociedad Escritores
Salteños- Miembro de Amigos del Patrimonio Histórico de
Salto- Miembro del Museo Histórico del Río Uruguay-
Obtenido diversos premios Nacionales e Internacionales en Poesía-
Ensayo y Cuentos-
Edad: 72- nacido 03-3-1933
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