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1.
ARMA PELIGROSA
(En recuerdo del profesor Luis Mira)
Desde
la calle llega la resonancia de algunas detonaciones. Como la dictadura
ha implantado toque de queda, cualquier disparo en la noche es interpretado
como respuesta a una infracción. Alejandro López, que está
en familia viendo televisión, no resiste la curiosidad: se levanta
de su asiento y abre sigilosamente una ventana que da a la calle.
- ¡Ojo, que allá se ha asomado un sospechoso! -grita un soldado.
- ¡Será un curioso! -responde un compañero de armas.
Pero el teniente ordena:
- ¡No hay nada que discutir! ¡Vamos por él!
Al segundo ya están en el apartamento. La familia reacciona con
sorpresa y atemorizada se agrupa en torno al padre, mientras éste
es interrogado.
- ¿Qué puta se te ha extraviado? -le pregunta el teniente
a cargo de la patrulla.
- Nada. Miraba por simple curiosidad.
- ¿A quién cresta esperas? ¿Tienes algún pariente
o amigo en la calle? ¿O acaso querías dispararnos? ¡Contesta!
-insiste con tono imperativo.
- ¿Con qué voy a disparar? ¡Por Dios! Miraba por simple
curiosidad.
- ¡Curioso el huevón! ¡Vamos! ¡Registren la vivienda!
La patrulla busca debajo de las camas, revisa el escritorio, tira por
el suelo algunos libros, desordena todo lo que se le antoja. De pronto,
un soldado encuentra un objeto metálico muy bien dispuesto en su
estuche aterciopelado. Los demás se acercan para observarlo. El
teniente pregunta al dueño:
- ¿Qué clase de arma es ésta?
- No es un arma -responde el sospechoso-. Es un instrumento de trabajo.
- ¡Instrumento de trabajo! ¿Crees que somos caídos
del catre? ¡Maldito terrorista!
- Pero yo...
- ¡Y ahora te callas! Por lo pronto irás a la cárcel.
Cuando el fiscal te llame le darás las explicaciones...
Y es así cómo Alejandro López conoce los horrores
de la cárcel del régimen militar.
Pasan los días y no es llamado a comparecer ante el administrador
de justicia. Cuando al fin le llega la hora, tiene que explicar que él
trabaja en la Universidad como profesor de Ciencias Básicas y que
el objeto que le han incautado no es una sofisticada arma al servicio
de la resistencia, sino un simple y pacífico microscopio.
2.
LITERATURA SUBVERSIVA
Cuando
la patrulla fue a revisar la biblioteca del profesor Barrera, no encontró
la abundante literatura subversiva que esperaba. Pero incautó,
por sospechoso, un libro que valía por varios: Las armas secretas,
de Cortázar.
El afectado quiso defenderse:
- Esa es una obra de ficción...
Y vino la rápida respuesta:
- No me digas. ¿Y de eso se alimentan los profesores?
De pronto, un soldado que seguía hurgando en los estantes se acercó
al teniente y, con actitud triunfalista, le susurró:
- He encontrado otro libro del mismo autor. Se llama 62/ Modelo para armar.
La orden fue casi automática:
- Llevémoslo también. Seguramente contiene las claves.
3.
CAMBIA, TODO CAMBIA
Ese
día recorreré con espíritu renovado las calles de
la capital, sin el apremio del reloj ni el temor a los asaltos. Respiraré
a todo pulmón el aire puro, antes vedado por el smog. Junto a La
Moneda se habrán levantado dos grandes edificios para funciones
prioritarias: uno para el Ministerio de Educación; otro, para el
de Salud. En las esquinas leeré con avidez los titulares de la
prensa: "Justicia obra con justeza". "Nueva Constitución
entra en vigencia". "La Iglesia decide retirar la cruz de la
tumba del General".
RESEÑA
/ BIOGRAFÍA / CURRICULUM
Constantino
Contreras Oyarzún, natural de Chiloé (Chile), tiene el título
de Profesor de Estado en Castellano y grado de Doctor en Filología
Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor
de Lingüística en varias universidades chilenas y ha realizado
numerosas investigaciones y publicaciones relativas al lenguaje popular
y a la literatura de tradición oral.
Últimamente ha incursionado también en el campo de la creación
literaria al publicar "Dos para un tango" (Temuco- 2002), escrito
con Maribel Lacave, en el que se recogen cuentos y microcuentos de ambos
autores.
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