Claudio Fleitas
Argentina

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"Tres fantasmas "

 

Yo era un hombre bueno, si hay alguien bueno en este lugar.
Pagué todas mis deudas, pagué mi oportunidad de amar.
Sin embargo estoy tirado y nadie se acuerda de mi,
paso a través de la gente, como el fantasma de Canterville.
Me han ofendido mucho y nadie dio una explicación,
si pudiera matarlos, lo haría sin ningún temor.
Pero siempre he sido un tonto que creyó en la legalidad,
ahora que estoy afuera, ya sé lo que es la libertad.
Ahora que puedo amarte, voy amarte de verdad.
Mientras me quede aire, calor nunca te va a faltar
y jamás volveré a fijarme, en la cara de los demás,
esa careta idiota que tira y tira para atrás.
He muerto muchas veces, acribillado en la ciudad.
Pero es mejor ser muerto, que número que viene y va.
En mi tumba tengo discos y cosas que no me hacen mal,
después de muerta nena, vos me vendrás a visitar.

El Fantasma de Canterville (1976)
Charly García



El país moría con el corazón en la boca, como decía la abuela. La opresión y la angustia eran moneda común, devaluada según una tablita marca "Ministro de turno". Se creía que todo era con una tablita y debía crecer según un plan militar, perfectamente planeado por otros. Así casi entraron en una guerra por no se sabe qué fronteras en el sur y antes pelearon otra contra un etéreo enemigo en la selva.
Cuando la presión subió, empezaron a pelear en el mar... No se privaban de nada peleando en todos los frentes, selva, nieve, montañas, ahora mar y cielos. Lástima que en este ejército de opereta, los rifles eran de esos con taponcito de corcho, los barcos ni salieron y el que hundieron ni siquiera estaba en el escenario de operaciones y ya había sido hundido en Pearl Harbor... Pero los que morían, los que morían siempre eran los mismos jóvenes: en la selva, en la ciudad, en el mar, en las islas... Una guerra de juguete hecha por chicos, pero de verdad. Y la única verdad era la realidad, de los únicos que se dieron cuenta, que eran justo los que morían.

El 3 de abril, se fue de su casa porque el viejo estaba como la ciudad, solo veía en cadena como Gómez Fuentes & company le decían como ganaban y ganaban...Entonces se dio cuenta de que era el país, el que estaba insoportable. Como no sabía adónde ir, recaló su humanidad a contramano en el departamentito que tenía la vieja en "Villa Freud", que usaba de consultorio a veces y donde al final se fue a vivir. Se exilió decía a quien quisiera escucharlo, de tanta sinrazón burbujeantemente belicista. Desde su punto de vista, no quedaba otra que "aislarse de las islas" y por otro lado tanta locura-país no podía terminar de otra forma que como terminó, rápidamente. No había hecho el servicio por ser clase 1957, explicarlo merecería un tratado aparte, pero sabía que si todo eso continuaba, tarde o temprano sus amigos iban a empezar a morir. Las posibilidades eran pocas: o se iba ya mismo del país o tenía que estar preparado a entrar en esa locura, que parecía inevitable...

Así que se fue a vivir solo y a esperar... mientras trataba de estudiar y dar los últimos exámenes dentro de la locura mítica como que todo sigue igual, se siguen tomando exámenes, pero en ellos se habla de la guerra...

Se va a trabajar y solo se habla de la guerra, la radio transmite solo bajas enemigas y la televisión transmite cómo se gana en cadena, igual que en el Mundial. Total siempre se peleaba tan lejos y ahora de locales, ganaban seguro...

Estaba aislado pero no tanto, tenía un teléfono negro que no sonaba. Salvo la vieja, nadie quería hablar con un renegado pacifista, que casi vomitaba cuando le hablaban de algo que empezara con Malvinas.
Y un día sonó, era obvio pero no lo esperaba o no esperaba tal vez encontrarla del otro lado.

Era hasta lógico que lo llamara algún amigo y valientemente cobarde le dijera que lo habían puesto bajo bandera. Esperaba en realidad que su madre lo llamara para darle alguna mala noticia, de alguno que no quería escuchar; pero no esperaba su voz, lo tomó totalmente de sorpresa y dormido preguntó:
-¿Quién es? ¡Dejáme de joder, a esta hora no estoy para bromas! -Y colgó...

Pero el teléfono volvió a sonar burlón y su voz del otro lado dijo con el mismo timbre:
-No colgués, soy yo en serio, Tati... Búho, no me colgués- Y se largó a llorar como sin fuerzas, para adentro, despacito, como quien ya se lloró todo y no puede más... ¡No colgués!-repitió.

- ¿Que hacés, sos vos? ¿No estabas en Brasil? ¡Qué pasó! -dijo asustado, pero ya sabiendo que toda esta situación no traía nada bueno, porque la que hablaba del otro lado sonaba muy grave.
-Búho, necesito hablar con vos, no sabés... -su voz se volvió a enronquecer, como quien va a llorar.
-Venite para acá, sabes donde es... ¿vos dónde estás?
-En Retiro, en la estación, hace un día que estoy sentada acá, no sabiendo que hacer. No sabés...
-Bueno, loca, estás cerca, vení, comemos algo, te pegás un baño y hablamos o mejor, descansás y después hablamos... Tomáte un taxi.- Dijo tranquilizador.
-No puedo, no tengo un peso...-repitió preparando la tormenta.
-¡No seas gila! ¡Tocá el portero y yo lo pago! Parece que en vez de en Caballito hubieras nacido en la selva.
- ¡No la nombres! -dijo gritando y colgó.

Cuando el portero sonó, él bajó pensando que iba a tener un infarto en el transcurso de bajar los tres pisos por escalera (el ascensor nunca andaba). La que vio en la puerta, tiritando de frío y con un vestido para otro clima, no era ni por mucho la misma que había recibido en otra puerta con menos ropa, hacía unos años atrás... Muy flaca, con veinte kilos menos. Lo mas asombroso eran sus pómulos agudos y su naricita afilada por la flacura, que parecía un pico de un ave más que su preciosa nariz.

De aquel esplendoroso cuerpo no quedaba nada, estaba pálida y tiritaba por el frío, solo tapada por un vestido de algodón de un celeste grisáceo y hecho jirones en el ruedo: estaba toda sucia, embarrada y no traía equipaje. Pagó el taxi resignado y la cubrió con la campera; podía sentir sus huesitos a medida que tocaba su hombro. Empezaron a subir la escalera, pero como vió que no iba a llegar arriba, la cargo los tres pisos, y cuando llegaron se había dormido...

Se sentó con ella encima en el sillón donde la mamá escuchaba a sus pacientes y se tapó como pudo con una frazada.

No se animaba a desvestirla, limpiarla y secarla para que siguiera durmiendo entonces trató de darle calor con el cuerpo y la frazada. Surtió efecto porque su expresión cambió y la cara de espanto con que lo había mirado a través del vidrio, cambio por otra con colores mas humanos.

Entonces pensó que si de esta no se enfermaba, no se enfermaba más, así que la secó como pudo y la tapó con varias frazadas sobre la camita que era la de los pacientes, que si estaba buscando problemas, ahora los había encontrado...la camita, él ya los tenía hacia tiempo.

Dormir, dormía, hasta con placidez. Le iba a hacer mejor dormir que cualquier otra cosa.
Lo raro fue que no se dijeron ni una palabra, como si se hubieran comunicado por ósmosis o algún medio biológico que no tuviera que ver con el habla. Mucho tiempo después, aún se extraña de tanto entendimiento sin sonido, y lo más raro es que esta situación duró casi un mes...

A la mañana siguiente se levantó para ir a trabajar, se fue dejándole el desayuno e instrucciones de su día (por si lo necesitaba) y algo de dinero; no mucho porque apenas tenía para llegar a mitad de mes, que era cuando se le terminaba la guita y la vieja le prestaba...

Cuando volvió, pasada la hora del té en Inglaterra, justo para cambiarse para ir a la facultad, seguía en la misma posición. El le tomó el pulso para ver si seguía allí o tenía que llamar a algún medico para que la atendiera. Le dejó otra nota por si acaso reaccionara, unas llaves de la puerta y algo de comida verdadera: un bifecito en la heladera y una coca.

-Un verdadero manjar de dioses egipcios...-pensó relamiéndose.

Cuando llegó a media noche, algo le dijo que estaba viva, había humo en el pasillo y olor a puesto de choripán. Abrió la puerta y a través del ese smog londinense la vio durmiendo, toda tapada pero con una toalla en la cabeza. Lavó los platos y fue a comprar unas empanadas, ella había barrido hasta con las reservas de fin de mes, una lata de paté, una de arvejas y dos huevos.

-Bife con colchón de arvejas, galletitas con paté y Coca-cola... por suerte me dejó café preparado... Hambre tiene, resfriada no está, dormir duerme con cara de felicidad, está limpita, ya se verá...-dijo resignado pero en voz alta y pensó que debería averiguar si el terreno que estaba pisando tendría piso.
Durmió intranquilo, se despertaba para ver si ella respiraba, o cada vez que protestaba en sueños y gemía, como sollozando. Al otro día otra vez al trabajo y a enfrentar la rutina con ojeras.

Esta vez le dejó para desayunar el dulce de naranja hecho por su abuela y galletitas. Cuando volvió para ir a la facu dormía, ya no había dulce y la radio estaba prendida, sonaba una del flaco Spinetta, creo que todas las hojas son del viento de Artaud.

El tema de la radio era de lo más extraño, antes de abril solo sonaba música en inglés, los temas de "Saturday nigth's fiver" de BeeGees o "We are the champions" de Queen y conjuntos desde Police a Village People y así hasta el infinito. Estas invasiones Inglesas le hicieron pensar en un tiempo, como en los 60´, que ya no había o nunca había existido lo que se conocía como rock nacional. Llegó a pensar que el autodenominado rock argentino y sus secuaces: Sui, el flaco y sus conjuntos, Pappo, etc. desaparecieron como tantos otros argentinos en serio, culpados de ser subversivos, zurdos, satánicos, por pensar, por hablar, por que no les gustaba tu cara o les gustaba tu novia, porque si...

Entonces como por arte de magia o por costumbre de golpe, lo inglés paso a ser caca, y gracias a la prohibición absoluta de la música en extranjero, solo debía sonar en la radio música nacional, y entonces, como cumpliendo con la mitología militar que decía:

"los desaparecidos no existen, están en realidad en el exterior o escondidos en alguna parte", los fantasmas de Canterville volvieron de alguna perdida ultratumba, con nombre como la Cueva.
Folkloristas olvidados cantaban en horario central, Piazzola sonaba en radio nacional, Gardel volvió a cantar con guitarras de fondo y hasta Doña Mercedes volvió a salir de la lista negra que no le hacia justicia. Como había que tranquilizar a los jóvenes, carne de cañón de esta absurda realidad, la belleza de la música nacional empezó a despertar en los medios, Miguel Abuelo, Moris, Porcheto, León y Charly, sonaban a toda hora en las radios como antes.

-Seguro era el disco de Artaud- pensó entusiasmado- porque ahora estaba sonando por, el mismo que escuchábamos allá en su casa de Caballito..

En realidad parecía que el "Tren fantasma", aquel programa de rock que pasaba a medianoche por radio Belgrano, se hubiera levantado de su tumba y estuviera sonando en su humilde equipo.

Como si el tiempo no hubiera pasado, como si todos esos casi diez años de fórmica sinrazón, no hubieran pasado en realidad. Cuando los dos aún tenían quince y se rateaban para escuchar música....
Sabía positivamente que no estaba bien evadirse, cosa que le ocurría demasiado en esos tiempos de parapoliciales y grupos ultranacionalistas que habían cambiado el críptico insulto de: ¡zurdo...! Por él mas complicado de: ¡Inglés... ! Siempre de mierda...

Había pasado por lo de la vieja y se había traído provisiones con ropa de su hermana para la ocasión. En otra época, no hubiera sido inútil probar: a la hermana, en familia, la llamaban Finucha o Fini, era más alta y muy flaca aunque de buen cuerpo y bien proporcionada.

-Aun así, Tati debía tener dos talles más que ella por todas partes y por algunas más.-pensó midiendo la ropa en el aire, sopesándola en realidad. Lo que encontró seguro le iba grande, vista la realidad en que se hallaba la bella durmiente, así que se había aprovisionado también de cinturones. De lana, solo encontró un viejo pullover rojo, el que usaba en las manifestaciones setentistas y lo puso en el atadito por si acaso.

Se fue a la facultad. Por suerte era viernes y tendría dos días para preparar el examen del lunes.
Hacía una semana que todo había empezado y dos días que estaba dormida, y si se levantaba no la veía, pero alguien se comía toda la fórmula. Esta vez le dejó ropa, guita para comprar alguna cosa cocinable y una nota:

"No voy a cometer otra vez el mismo error, quedáte lo que quieras, comete todas las formulas que quieras Jennifer pero recuperate. No te voy a preguntar lo que pasó... No esta vez..."

yo.

PD: Hay reservas pero comprá algo en el super de la vuelta... si tenés ganas. Estoy en la facu.
Cuando volvió, para mayor sorpresa, estaba durmiendo pero había cocinado un guiso o algo así, estaba horrible, pero como dice la abuela: quien se cocina, no se quiere morir...

Había salido, porque vio un vinito blanco por la mitad, se lo tomó y se fué a dormir. Por primera vez lo pudo hacer de corrido, sin sueños recurrentes de caídas, de gente que lo viene a buscar o esas cosas, dormir...

Cuando despertó, ella estaba en esa posición, sentada en la cama con las rodillas pegadas contra el pecho, hecha un ovillo por dentro del pulóver que le quedaba enorme y mirando por la ventana como la lluvia pegaba en el vidrio. La saludó pero no respondió, le preparó el desayuno y ella se lo tomó. Después volvió a su posición inicial, como si estuviera aprendiendo todo de nuevo.

Cuando hacía algo rápido volvía sobre sus pasos, a sentarse al lado de la ventana. Casi que rebobinaba.
Como no podía hacer otra cosa, se puso a estudiar para el examen de termodinámica y fenómenos de transporte, tercera vez que la cursaba y aparte de que era materia difícil; el tipo era un mal bicho que lo tenía de punto. Sospechaba que él era un zurdito disfrazado, que había pasado no sabía como todo lo pasado y sospechaba bien. Casualmente también se llamaba Edgardo, como el ex de la momia de Cleopatra que se sentaba bajo la ventana y dormía en su habitación. Había que aprovechar el momento, con lo de la guerra el sentimiento nacional apuntaba la persecución hacia los rubios de apellido extranjero.

Él era zurdo pero indiazo, de apellido español y termodinámicamente Argentino como el Zonda. Viento adiabático si los hay que pasa por los Andes desde Chile, al enfriarse se seca y baja por la precordillera cuyana humedeciendo y calentándose de a poco. Baja rápidamente soplando constante en las semiplanicies, seco y caluroso, cuando se esperan las lluvias. Viento típico de un país tan contradictorio como el nuestro.

-¡¡Qué imbéciles!! ¿En qué manos estaba la educación de los futuros ingenieros de la patria?-pensó.
Durante el fin de semana de encierro, Tati comió, durmió, prendió la radio y la apagó, siempre volviendo a su posición en la ventana; lo único que pudo sacarle fue una tenue sonrisa cuando le preguntó si estaba bien...En realidad durmió, por sobre todas sus otras necesidades.

Llegó el lunes y el nerviosismo preexamen le hizo hasta olvidar que estaba ahí, repasando y repasando fórmulas interminables y teoremas absurdos...

-¿Por qué será que en ingeniería, aprender algo es memorizar fórmulas y el concepto de un fenómeno cualquiera, es lo mas inexplicable justamente? ¿Por qué razón y memoria parecen términos contrapuestos? -Se preguntaba mientras dejaba un surco en la puerta del aula A, en la Facultad.
Cuando terminó el examen volvió como volando, pues se dio cuenta de la poca bola que le había pasado a ella en esos días y que tal vez lo necesitara; la encontró en la misma posición y esta vez no se había movido, ni había probado bocado y seguro ni una gota de agua.
Estaba como congelada, fría y sin reacción.

Tenía sus días, con el transcurso del tiempo se fue acostumbrando a que no hablara o se quedara todo el día en una
posición y que cada dos o tres días se comiera todo lo que había en la casa. Tanto se acostumbró que hasta le hablaba y le contaba lo que estaba pasando, como si lo escuchara y le contestara; en realidad, se hablaba a sí mismo sin esperanza. Su corazón hablaba sin ella...Como a dos semanas de que todo empezara, una mañana salió para el trabajo y como siempre le dejó la nota del desayuno que decía:

Hoy me voy todo el día, tengo que estudiar antes de las clases, tenés comida y algo de guita, si te despertás... Si tenés ganas hoy toca todo el mundo en el estadio de Obras, por las Malvinas, esta lloviendo, te dejo el equipo de lluvia por si querés ir...Búho

Ya sabía que era inútil, los últimos días había desmejorado otra vez y hasta le parecía que se estaba enfermando, porque bajaba de peso y respiraba mal a la noche, es posible que fuera porque él ya no fumaba en aquella época, y ella gran fumadora, sin cigarrillos estuviera teniendo una reacción, quien sabe... Al fin, el pobre pájaro estudiaba ingeniería y no medicina.

Cuando volvió no estaba. Su pulso se aceleró como si estuviera corriendo una carrera, quedó seco mirando la habitación vacía. Había una nota sobre la mesa que decía en una letra (su letra) temblorosa:
Me siento bien, no creo que me haga mal la mojadura y si me hace mal, qué importa...Voy al recital, no creo que me busquen ahí...

Yo

PD: te dejé otro guiso, no había para otra cosa, ya sé que no te gustó el otro, estoy ida pero no soy tonta.

No sabía si preocuparse más ante tan enigmático mensaje o ponerse a llorar por la vuelta y salir corriendo a buscarla, lo que sí sabía era flajelarse con todas las palabras conocidas, por haberle dado la idea. Se quedó dormido esperando, con la radio puesta en los informativos de la noche que ya cambiaban el tono mundialista de las noticias, por otro más serio y profundo, que identificaba a:
-esto es un desastre, yo antes estaba de acuerdo con la guerra pero ahora estoy en total desacuerdo...
Ahora se daban cuenta...

La brillantez del día le hizo abrir los ojos lentamente, a contra luz se veía su silueta todavía vestida con la ropa de su hermana, que para ser justo le quedaba chica por algunos lados. Ya se había acostumbrado a hablarle sin esperar respuesta, así que se levantó reprochándole: -¡Loca, lo del recital no era para tomárselo en serio! todavía estas débil -aclaró a medio vestir.

-Bueno...vamos a desayunar, como siempre no hay un carajo, pero menos mal que antes de llegar el buhito compró un pan lactal...¿Te lo comiste anoche? ¡Nena, te prefiero sanita y haciendo dieta! Bueno, aun tenemos mate...

Su voz sonó como la primera vez que la había escuchado, aquella tarde en la explanada, frente al club entero que la deseaba bajo el sol...

-Todos los días viene un pajarito y se pone donde sale el aire de la cocina de al lado. Debe tener frío, y de paso se come las miguitas y vaya a saber qué porquería que hay en el ventilador...¿Cómo se llama ese pajarito, de qué raza es? -preguntó como mimetizada con el animalito.

-Es un chingolito, creo...y de última será de una clase, de raza son los perros. ¿Cómo estás? -preguntó.
-¿Lástima si se muere, no? Viene todos los días, desde que estoy acá: cómo insiste ¿no? Se ve que no se quiere morir.. -Se largó a llorar como sin ganas y después desconsoladamente.

Se acercó y la abrazó. Todavía daba impresión apretarla mucho, aunque había recuperado unos kilos.
Se quedaron ahí varias horas mirando como esa mañana fría, de un sol que lastimaba, se iba transformando en una tarde de cielo plomizo, típico del invierno y del país. La guerra tocaba un final en tiempo de blues y todos iban a tardar muchos compases en entender, cuan triste era...

El sueño de la Federación galáctica y los guerreros Jedi, que ganaban batallas contra el imperio, se consumía como un fósforo de utilería. Se apagaba rápidamente defendiendo la bandera, el honor y la soberanía; palabras tan solas y que les quedaban tan grandes, como el viejo pulóver rojo a Tati.
Otro sueño mas de este país confuso, se ponía ahora gris como el día que se iba. La pesadilla de los iluminados de siempre empezaba a terminar, por fin....

 

RESEÑA / BIOGRAFÍA / CURRICULUM

Pertenece al taller de escritura, durante los cinco últimos años, de la Biblioteca "Florentino Ameghino" de la ciudad de Luján, el cual es dirigido por la Licenciada Laura Vaccaro.
Colabora mensualmente en la revista barrial "Floresta y su mundo" y el Bisemanario " El Civismo" y "El Ciudadano" de la ciudad de Luján; esporádicamente con el diario "La Ribera" de San Isidro, todos de Argentina. Ha ganado premios nacionales e internacionales tales como:

  • 1º Premio Santa Clara del Mar(2000). Santa Clara del Mar, Buenos Aires.
  • 4º Lugar "Voces del Chamame" (2000) Oviedo - España
  • 3º Premio Concurso treinta años Universidad de Lujan - (2002) Lujan, Buenos Aires.
  • 2º Premio 11avo. Concurso Rio de la Plata (2005) Ciudad de Buenos Aires.